
La accesibilidad al agua es desigual entre países ya que unos poseen suficientes recursos hídricos para cubrir la demanda del agua, mientras que otros sufren el llamado estrés hídrico, producido cuando la demanda de agua es más importante que la cantidad disponible durante un periodo determinado o cuando su uso se ve restringido por su baja calidad. El estrés hídrico provoca un deterioro de los recursos de agua dulce en términos de cantidad y de calidad.


Debido a esto, los problemas que se plantean en relación al agua como recurso son: el aumento de su consumo y su escasez. Estos problemas requieren un cambio en nuestra concepción del agua que nos lleve a considerarla como un recurso escaso, que incluso, podría provocar conflictos actuales o futuros, entre países o regiones.
En relación con nuestro necesario cambio de mentalidad en cuanto
al agua, la Conferencia de Río de
Janeiro (Brasil) en 2012,
establece que el agua es un elemento básico del desarrollo sostenible y al
concebir el agua como recurso propone emprender acciones como:
- Mejorar la eficiencia de los usos del agua, aprovechando los recursos hídricos de una zona y reduciendo las pérdidas de agua.
- Adoptar medidas que reduzcan la contaminación de las agua
- Protección de los ecosistemas que tienen un papel muy importante en el mantenimiento de la calidad y cantidad del agua.
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